Bienvenido

No sé como acabará este blog...si olvidado entre el infinito dominio de internet o encontrado y seguido por algunas personas. No lo sé y no me interesa...hago lo que quiero, sin intención de nada más que mi felicidad.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Oscuridad

Marissa llevaba ya tres horas conduciendo. Pero eso no le importaba. Le importaba solo el llegar a su destino...
-¿Crees que llegaremos a tiempo?
Marissa no apartó la vista de la mal asfaltada carretera, pero sabía lo que vería. Sabía que si levantaba la vista vería esos melancólicos ojos color ambarinos. Sabía que si levantaba la vista, no podría soportar añadir a su propio dolor el de su abuela.
-Te prometo que llegaremos, nana.
Tras media hora más conduciendo, Marissa aparcó junto al arcén y espero...
-Solo es cuestión de tiempo, por aquí debe de pasar...aquí ocurrirá.
Oía como su abuela sollozaba, intentando mostrarse como la mujer fuerte que fue en su día, pero sin demasiado éxito. A Marissa le rompía el corazón, pero no podía consolarla, ella debía de ser fuerte...sabía que ya faltaba poco...
-Cierra los ojos, nana. No será agradable.
-Si tu tienes que presenciarlo, yo lo haré contigo...
Marissa notó como su abuela le agarraba la mano y la apretaba. Pero se sentía incapaz de devolverle ese gesto tan tierno, se le había paralizado el cuerpo, ya lo había localizado. Ya había localizado el pequeño coche rojo de su madre, y también había localizado el camión que arroyaría el pequeño coche. Solo era cuestión de minutos, y por eso mismo, se subió la capucha y contó hasta cien. No abrió los ojos a pesar de lo que había oído, ella siguió férrea contando...sesenta, sesenta y uno, sesenta y...
Cuando llegó a cien, abrió los ojos lentamente, se despidió de su abuela y salió del coche rumbo hacia el accidente. No le importaba las llamas de ambos coches, sabía cual era su misión...
-Mamá, abre los ojos a la nueva vida...
Tras observar como su madre se habituaba a su nuevo cuerpo, se fundieron entre abrazos, besos y promesas. Y cogidas de las manos, pusieron rumbo hacia el coche que se encontraba aparcado en el arcén. Ambas volvieron sin ser vistas por nadie...fundiéndose con la oscuridad y las sombras de este mundo y el del Más Allá, acudiendo donde su madre y abuela les esperaba con los brazos abiertos.

Anne.

No hay comentarios:

Publicar un comentario